
Vainilla
La orquídea que se poliniza a mano y perfuma medio mundo
Genoveva De La Peña19 de junio, 20261 min de lectura
La vainilla es la única orquídea que damos por comestible. Nativa de las selvas del Totonacapan, su flor abre una sola mañana al año: si nadie la poliniza en esas horas, no habrá vaina. Durante siglos eso lo hizo una abeja que sólo vive aquí; hoy lo hacen, una por una, las manos de quienes la cultivan.



Curar la vainilla toma meses: se escalda, se suda, se seca y se deja reposar hasta que el verde se vuelve negro y aromático. Es un trabajo de paciencia que explica su precio y, sobre todo, su valor. Comerla —en un pan, en un atole, en un helado— es probar el tiempo de alguien.
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