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Maíces criollos azul, blanco y amarillo

El maíz, herencia ancestral

de México para el mundo

Mercedes López Martínez31 de julio, 20264 min de lectura

Para México, es una práctica cotidiana, y por ello tan invisibilizada, la práctica de comer, rendir homenaje, ser parte de nuestra sangre, músculos y sistema óseo, cultura, tradiciones y cosmogonía, la cercanía con los maravillosos maíces nativos y su sistema integral de reproducción: la milpa.

El Popol Vuh, libro sagrado de los mayas quichés, quien nos cuenta cómo, después de varios intentos fallidos, la humanidad de Mesoamérica logró conformar a las personas agradecidas, ligadas a la tierra y los ciclos agrícolas, mujeres y hombres, quienes rendimos tributo a nuestros dioses y diosas ancestrales, y quienes desde hace siglos mantenemos la tradición de sembrar, reproducir y defender desde la biodiversidad, la milpa y las 64 razas de maíces nativos.

Los maíces, representan perfectamente a las comunidades mesoamericanas y nativas del norte de Estados Unidos y el sur de Latinoamérica, que fuimos divididas por fronteras artificiales, desarrollaron más de 60 razas y miles de variedades de maíces de todos colores, sabores, usos culinarios, medicinales que han sido fuente de una alimentación local, sana y variada que se está perdiendo por la imposición de comida y bebidas ultraprocesadas a partir del Tratado de Libre Comercio de América del Norte en los años ochenta de la pasada década.

Es importante mencionar que los sistemas milpa, que son miles a lo largo y ancho de las regiones antes mencionadas, no sólo producen maíces, sino que también producen jitomates, chiles, frijoles, calabazas, chayotes, quelites (una serie de productos nutritivos de acuerdo a las regiones como epazote, pápalo quelite, chaya, verdolagas, huauzontles, etc.), hierbas medicinales; todos que fueron base de una alimentación sana y que se está perdiendo por un modelo de agricultura industrial que produce monocultivos plagados de químicos para exportación.

En México tenemos que destacar a la demanda colectiva contra el maíz genéticamente modificado, una acción civil que durante 13 años ha detenido de forma ética, profunda y comprometida, la siembra de maíces genéticamente modificados en el centro de origen y diversificación del maíz.

Si no hubiéramos emprendido esa demanda hace 13 años, Bayer-Monsanto, Dow Agrosciences y Chem China, ya hubieran sembrado y contaminado la gran biodiversidad genética de maíces mexicanos con sus semillas GM.

Imaginen las consecuencias si no hubiéramos interpuesto esa demanda. No existirían los elotes ni esquites de las esquinas en las calles de todos los barrios, comunidades y espacios del país con chile, mayonesa, sal y limón. Nuestra amplia variedad de atoles, tamales, sopes, platillos, bebidas y alimentos tradicionales, que han dado a México el reconocimiento de la UNESCO por su comida a base de maíz y sus tradiciones culturales.

No quiero pensar en un día sin tortillas, atoles, tlayudas, bocoles, gorditas, empapatadas, palomitas de maíz, entre otros de miles de platillos y bebidas tradicionales, por culpa de la ambición de empresas voraces que sólo buscan el lucro y no el mantenimiento de la soberanía alimentaria, la biodiversidad y la cultura.

Como personas consumidoras, es necesario comprar en tianguis, mercados locales, cooperativas tradicionales y platicar con la marchanta o el marchante, preguntar de dónde vienen los productos, pagar un precio justo por alimentos nativos, tradicionales, sin químicos y de calidad, sobre todo, para defender la tradición de cientos de generaciones de mujeres y hombres de pueblos tradicionales, comunidades campesinas y grupos defensores de las personas consumidoras y el medio ambiente que queremos seguir defendiendo nuestras semillas libres, la alimentación sana, local y sin agroquímicos y una tradición ancestral de alimentos que se está perdiendo por el embate de supermercados, tiendas de autoservicio y grandes corporativos que sólo buscan apropiarse de bienes comunes como las semillas, el agua, los alimentos, las tierras y la biodiversidad, que en México están representados por las milpas, las mujeres y hombres campesinos y las personas que estamos defendiendo esa riqueza cultural, gastronómica, medioambiental.

Dra. Mercedes López Martínez / CDMX

Representante Común de la Demanda Colectiva Maíz

Vía Orgánica AC


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