
Dulcería Chay
De la pesca a los dulces de coco
Genoveva De La Peña28 de septiembre, 20264 min de lectura
Estamos en la Dulcería Chay, famosa por sus dulces tradicionales de coco.
Esta historia empezó en 1954 cuando Doña Fermina Sansén inició haciendo el dulce de papaya en almíbar. Al principio lo hacía con cáscara, hasta que se la quitó y lo siguió perfeccionando.
Francisco, su nieto, es la tercera generación de la familia dedicado a la elaboración de dulces y hoy en día continúan elaborando estos deliciosos dulces tradicionales de la región.
Empezaron a hacer los limones rellenos y tuvieron éxito. Les siguieron los demás dulces, el garapiñado de coco, el de pepita, el de cacahuate y el de nuez. Las galletas con merengue, el atropellado, todos son naturales y siempre se han hecho a mano. Eso no cambia y se sigue haciendo igual.
De Doña Fermina pasó a su hija Romana, su esposo, Don Renán era pescador, pero cuando no les iba tan bien en la pesca, se empezaron a dedicar por completo a los dulces. Preparaban los dulces y salían con su triciclo a vender cerca de las playas. Rentaron un puesto de La Pino, que fabricaba los refrescos, los soldados de chocolate, etc.
El coco lo consiguen en Telchac, es coco seco y lo procesan para transformarlo en sus deliciosos dulces. Con la máquina se raspa el coco y se aprovecha completo. Para hacer las cremitas se usa la leche del coco. Los otros dulces que hacen son garapiñado de coco, de pepita, de cacahuate, de nuez, el negrito, el tamarindo agridulce, tamarindo salado picoso y las tortillitas de coco. El atropellado de coco, bolitas de coco, mazapán de pepita, mazapán de coco, limón relleno con coco, papaya rellena, dulce de papaya, dulce de higo, galletas de coco con chispitas y el dulce de leche.
El día que más se vende es el fin de semana y abril es el mes de mayor venta. La mayoría de la gente viene de Motul, de Telchac Pueblo y de Telchac Puerto. Vienen de Mérida y de Progreso también.
Acaban de hacer una cocina para dedicarse de lleno a los dulces de coco. Los sobrinos de Francisco son la cuarta generación dedicada a hacer los dulces.
También hacen empanaditas de coco, las empanaditas de camote con coco, los pastelitos de guayaba y venden también melcochas, que antiguamente se envolvían en una hoja de uva de mar. Los coscorrones son puro coco horneado. Hoy hay recién horneados.
Doña Romana continuó la tradición de su mamá, y así, siguieron haciendo sus dulces que hasta la fecha son conocidos y disfrutados ya por muchas generaciones. Cuenta Doña Romana que el limón relleno lo empezó a hacer ella, nadie había hecho la papaya antes que su mamá. Su esposo le propuso dedicarse exclusivamente a hacer los dulces y él salía a venderlos. Les iba muy bien, los estaban esperando todos para comprarles sus dulces.
Cuenta también que en La Temporada (julio y agosto), había una fila de carros haciendo sus pedidos.
En aquella época no había estufa, todos los dulces se hacían con leña, cuidando que no se apagara la candela, hoy ya es más fácil, gracias a la tecnología de la cocina. Su hijo y sus nietos siguen la tradición. Hoy en día usan estufa, horno y todo es más fácil de hacer, antes se hacía todo en la casa, pero luego construyeron la cocina industrial para los dulces, ya que hoy en día la demanda es muy grande.
La Dulcería Chay tiene su propio local desde el 4 de agosto de 2014, y no tiene sucursales. Si visitan Telchac Puerto, no se pierdan esta visita a la Dulcería.
Gracias a Francisco Manuel Chay Cetina, Lupita Pech de Chay y a Doña Romana Cetina Sansén por continuar y preservar esta deliciosa tradición y compartirnos su historia.
Genoveva De La Peña / CDMX


